Acordeones Tardíos: Silvia Maytorena

Qué tal, plumíferos amigos y otros no tan emplumados. Esta vez la poesía que nos sacude cual follaje en la tormenta es la de Silvia Maytorena. Imágenes que abrazan y laceran, producto de ese estar y cuestionarse, pero sobre todo cuestionar la realidad que implica, en muchos aspectos y ocasiones, la creación poética y sus distintas formas de representarse. Desde ahí Silvia se mece, como una hamaca (o como un péndulo, para evocar uno de sus poemas), captando la atención de forma suave y natural mientras al mismo tiempo nos envuelve y nos agita y nos rasguña porque así trata la vida en este mundo, aunque aún tengamos posibilidad de transformarlo. 4 poemas ante los que el lodo y el dolor toman su nombre y se le plantan al lector con la ternura delicada de una ola frente a la serenidad la marea.

P é n d u l o

Siento pánico en las tripas y aguas negras en las entrañas
se me retuerce todo por dentro
como lombrices en el lodo
que se seca, que se endurece, que se hace bola, que se vuelve piedra
cargo un péndulo en la panza

la ansiedad me susurra quedito al oído para quedarse mucho rato
la ansiedad me susurra quedito al oído
la ansiedad me susurra quedito al oído
la ansiedad me susurra quedito al oído
la ansiedad me susurra quedito al oído
la ansiedad me susurra quedito al oído

No estoy entiendendo nada
mi aguja ha perdido el norte
se me extravió la casa
se me rompieron los vestidos
y se me andan acabando las ganas.

Soy un tema lo-fi que nunca es el mismo pero que siempre se repite

Soy un loop infinito

un loop infinito

me repito

me repito

me repito

me repito y agarro ritmo
me sostiene el juego y el árbol al que me arrimo

me repito

me repito

me repito

me repito y de mí me arropo
me sostiene la pared con la que topo

me repito

me repito

me repito

me repito y a veces me desmorono como el escombro
olvidado pedacito a pedacito

se me atoró el cassette de la vida y no encuentro la pluma para regresarlo
todo lo que soy ya no se usa

es desentonado

fuera de lugar

muy intenso

muy rojo

muy premenstrual

muy sangrante

¡ES DEMASIADO!

es demasiado me grita un mundo que no soporto porque no lo pago
y sin embargo mi existencia vale $62 pesos la hora
que desgloso en turnos de madrugada para seguir rentando sueños
pa’ no pedir prestadas las ideas
mi tiempo sin futuro
no tiene prestaciones
ni seguro médico
ni certezas
mi tiempo sin futuro se queja desde el pasado
y grita
grita, grita e incomoda
porque incómoda soy
y no importa cuanto intente culpar a mis hormonas
este mundo no me soporta porque no lo pago

por eso me repito

me repito
me repito

me repito

me repito

me repito
me repito

me repito

me repito

me repito hasta agarrar ritmo
hasta agarrar rumbo
hasta encontrar camino.

Para mi amigo corazón de felpa

Es de noche y estoy borracha
me duelen los dientes y extraño la casa
le extraño, extraño sus abrazos
que para el caso son lo mismo
extraño el Calor
lo cálido de su pecho,
extraño el sonido de los te quiero,
extraño sentirme acompañada
útil
necesaria
pero también, estoy muy feliz
de saber que todo lo que cargó en la mochila es solo mío,
Pocas veces me arrepiento
Me gusta ganarme las cosas
como mi zarape al que se le caen los pelos Azules,
mi jorongo de la suerte que tejió la abuela
que heredé de mi tía
y que tiene años viajando conmigo,
es lo único que necesito y es lo único por lo que volvería,
por el zarape y por wino
qué es un pingüino de peluche que me escucha pero no me reclama,
extraño que me reclamen aunque sea tantito
A veces es bonito eso de reclamar
una tiene que ser valiente y amorosa
para decir en voz alta las cosas que no le gustan
y que encima piensa que deberían de ser de otra forma
Reclamar es parecido a resarcir
y resarcir es parecido a remendar
mi abuela que era costurera y no caminaba pero tejía, bordaba
cosía y cortaba,
Pero ni ella pudo resarcirme las rompeduras de la vida
me cortaron mal, me cosieron al tanteo y me aventaron a la vida
no pasa nada cargo con mi aguja
y tengo unas chanclas con muchos kilómetros
eso es un tesoro como mi jorongo que está en la cama
que a veces es tapete y a veces es cobija y toalla y almohada y refugio y castillo y nostalgia
y recuerdo y es mi abuela y son todas mis ancestras en un jorongo, imagínate cargo a todas
mis ancestras en un jorongo
tengo más suerte que dinero eso siempre lo he sabido
paso hambre pero la paso bien y a pesar de todo grito y bailo
perreo hasta el piso, hasta el infierno
ahí donde no hay mojigatas
donde las mujeres son libres como el fuego
pero todo eso no importa
porque te escribo a mitad de la noche

te escribo porque te pienso allá con tu corazón de felpa leyendo todo esto y sonriendo
porque serías a la única persona en este planeta tierra que realmente agradecería este
texto
porque sé que puedes ver lo que otros no
voy a escribirte un libro y estoy segura que vas a descifrarlo
un libro medio borracha de medios sueños e insomnio
un libro de lo que me enoja
un libro de cómo no deberían ser las cosas
un libro de lo que yo creo, de lo que yo pienso
un libro de reclamos
un libro que nunca nadie pidió
pero tú hasta eso lo vas a ver con amor
y te va a gustar y vas a decir que qué bonito
y yo voy a sonreír como 100000 soles durante años y décadas
porque lo entendiste y lo abrazaste con tu corazón de felpa
y luego tú vas a poder agregarle tus reclamos
y nos vamos a quejar juntos del mundo en un libro interminable y nefasto
un libro de reclamos que nunca nadie querrá leer pero que nos divertirá mucho escribir
nadie lo entenderá, será un libro secreto
Hilado con el lenguaje de las abuelas costureras
Sígueme la cura y vamos a remendar palabras
A reclamar en verso
vamos a escribir poesía para este pinche mundo que no se la merece
así como las abuelas cuando preparan sopa.

Tiempos de ceniza y sal

De frío en los tobillos
ojeras menguantes
labios partidos
la ansiedad me pregunta:
¿qué hay de comer?
y yo la mando a callar con una cerveza
soy tan terca y borracha
que no sé sabe cuál empezó primero.

Por la noche salgo a sacudirme los demonios
yo siempre bailo
ellos viven en todos mis vicios
yo los alimento
los acaricio
los celo
nunca he sabido
donde guardar mis secretos
se me escapan entre poemas.

¿Solo quieres llevarte algo a casa?
me dice una chica de cabello largo,
después de pasearme por su cintura,
tiene razón
se ha dado cuenta
sabe que estoy vacía
me avergüenzo.

Duermo sola
mis demonios desfilan en el retrete
mi vómito es color rojo
la cabeza me da vueltas y tengo frío
ahora sé que el calor no se empaca para llevar.

Una balada corta y lenta

El pez por su boca muere
y la tuya es como una noche estrellada,
una se pierde en ella por puro gusto
no importan todas las maletas de papeles y planes que deje en la puerta
no puedo negar lo contenta que me pone contradecirme en nuestro beso de despedida
que este octubre cumple tantos años
que ya pudiéramos mandarle a la escuela y preocuparnos por su futuro.
Pero tú y yo nunca hemos sido de ese tipo de formalidades,
sabemos que al final no comeremos de mis poemas incompletos que luchan
y no nos vestiremos con tus canciones que abrazan como el café con bacanora.
mejor hoy duerme conmigo y mañana seguiremos bailando sobre el filo de las cosas una balada lenta
que inventaste para mí.

Enrédame en tus brazos de paracaídas
fúndeme en tu cuerpo y reseteame
dame de tu cobija, dame de tu piel.

Eres tú todo el plástico de burbujas que necesito para saltar
eres la cima de una montaña
un porro en la regadera
una ola que sumerge al sol
una melodía pegajosa
por favor canción ya no te acabes.

Silvia Maytorena: Originaria del Desierto de Sonora. Es egresada de la licenciatura en artes escénicas de la Universidad de Sonora. Como artista independiente autogestiva y multidisciplinaria, se ha desarrollado en la actuación, el performance y el circo. Es malabarista, tallerista y escritora. Cree profundamente en el artivismo mientras carga en el cuerpo que lo personal es político y que no hay política sin afectos. Sus primeros espacios de expresión fueron las marchas, los semáforos, las plazas y los micrófonos abiertos, por lo tanto lucha por ellos. Silvia se asume nómada y libre en un país de desparecidas, por eso como acto de resistencia viaja haciendo arte por todo México desde el 2010. Ha participando en residencias artísticas, voluntariados y proyectos comunitarios a lo largo de sus viajes. Cuenta con dos publicaciones literarias independientes: “Mextli” un poemario-plaquette publicado por Rizoma ediciones y “Entre la mierda y el azúcar” un antología cartonera de cuento corto, publicada por Ediciones el viaje. Ella confía en el arte que vuelve a los espacios públicos y que se conecta con las comunidades. Aboga por desmantelar una cultura hegemónica que reivindique el arte hecho por mujeres, que no subestime el teatro para niñxs y que dignifique el circo calljuejero, para que así, dejen de ser tratados como expresiones menores. Silvia apuesta por un arte que funcione como un medio para crear puentes y tejer vínculos.

Acordeones tardíos es una columna de poesía a cargo de Hiram Elizondo

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